Una Educación.
Debe ser porque estos días estoy más sensible con este tema que nunca, tras lanzar Floqq. La casualidad ha hecho que me encuentre con una película que refleja la discordia que siempre hay entre la vida, el estudio, el balance… ese frágil equilibrio que tanto cuesta alcanzar y que tan fácilmente se pierde.
La historia de esta película se desarrolla en el Londres de los años 60, y narra la relación amorosa entre Jenny, una estudiante que planea ir a la universidad de Oxford, y David, un hombre unos 20 años mayor que ella. En una escena de la película, la directora del colegio llama a Jenny para hablar de su futuro matrimonio, dejando de lado sus estudios:
Directora: “Sepa que nadie hace nada que valga la pena sin un título”
Jenny: “ Y tampoco nada que valga la pena con un título. Al menos una mujer”
Directora:”Lo que yo hago, no vale la pena. Ni lo que hace la señorita Staps o la señorita Wilson. Porque no estaríamos aquí sin un título. Se da cuenta, verdad? Y sí, cierto, estudiar es duro y aburrido…
Jenny: “Aburrido!!”
Directora: “¿Disculpe?”
Jenny: “Estudiar es duro y aburrido. Enseñar es duro y aburrido… Y está diciéndome que me aburra ahora, me aburra luego y finalmente vuelva a aburrirme para el resto de mi vida. ¡¡Todo este estúpido país está aburrido!! No tiene chispa, no hay color… ¡¡ Se muere!! Va a dar lo mismo que nos lancen una bomba atómica por sorpresa los rusos yo… debo elegir: Entre centrarme en lo duro y aburrido, y casarme con mi…¡judío!
Viajar a París, a Roma…oír Jazz, leer, comer cosas deliciosas en restaurantes y disfrutar. Ya no basta con que nos cultiven señora Walters, tienen que decirnos por qué lo hacen.
Directora: “No tiene por qué dedicarse a la enseñanza. Puede hacer oposiciones”
Jenny: “No pretendo ser impertinente señora Walters, pero tiene que perfeccionar ese argumento. Tal vez otra persona le pregunte para qué sirve todo esto algún día.”
Me ha llamado la atención porque pone de manifiesto el conflicto en el que están involucrados muchos jóvenes, que soportan la tensión de un sistema educativo en el que se “deben” hacer una serie de cosas para tener acceso a un futuro mejor, y que en muchas ocasiones frustra los verdaderos caminos que desean vivir.
Encontrar tu talento, desarrollarlo y cultivarlo donde quiera que se encuentre (Ya sea en la danza, el arte, las matemáticas, la ingeniería o la medicina) debe ser la misión de una institución educativa. Preparar a los jóvenes para el futuro, darles las herramientas que necesitan, y educarles en unos valores firmes y que les acompañen en su vida es clave. Pero no nos olvidemos de la pasión.
Aprender lo que nos apasiona no sólo enciende una luz en nosotros, sino que aviva una la llama que todos llevamos dentro.
“Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber.”
Albert Einstein